Seis consejos para adoptar una rutina de belleza “clean”

EQ te ayuda a hacer un balance de tu rutina de belleza, y a ¡modificar tus hábitos si es necesario!

Un cambio de vida, conciencia ambiental, enfermedad, embarazo, son muchas las razones que nos llevan a "limpiar" nuestra rutina de belleza. A veces nos lleva a interesarnos más por los productos cosméticos que utilizamos, con el fin de reducir o eliminar los ingredientes potencialmente perjudiciales para nosotros o para el planeta, (disruptores endocrinos, sustancias cancerígenas o alergénicas).


Te damos seis consejos para una rutina de belleza más "clean".


1. Toma conciencia del número de productos cosméticos utilizados a diario

Identifica el número de productos que utilizas en orden cronológico, a lo largo del día. Pasta de dientes, gel de ducha, champú, desodorante, crema corporal, crema facial, maquillaje, cuidado del cabello, crema solar, crema de manos, perfume, desmaquillante, gel de afeitar, crema de noche, mascarilla, exfoliante, pero también productos de limpieza que, aunque no deban clasificarse como cosméticos, pueden entrar en contacto con tu piel... ¡la lista puede ser muy larga!

Una vez identificados, piensa que cada uno de los productos que utilizas está compuesto por una media de 20 a 30 ingredientes. Después de algunos cálculos, estarás de acuerdo en que todos estos productos cosméticos que se utilizan a diario, durante todo el año, toda la vida, deben elegirse con tanto cuidado y vigilancia como tu dieta o tus actividades deportivas.


2. Identifica los ingredientes de los productos cosméticos más populares

Si la tarea te parece demasiado compleja, elije 5 de los productos que utilizas con más frecuencia. A continuación, intenta descifrar la composición de estos productos leyendo la lista de ingredientes en el reverso (lista INCI).

Algunos consejos para leer una lista de ingredientes:

Cuanto más larga sea la lista, más incomprensibles serán los nombres de los ingredientes y más razones tendrás para sospechar del producto al principio.

Los nombres de los ingredientes de origen natural no transformados o ligeramente transformados se indican en latín, mientras que los de los ingredientes derivados de la química sintética o de transformaciones más sustanciales están en inglés. Los nombres latinos deben ser predominantes. ¡Y desde las primeras líneas!

Muchos sitios web permiten ahora descifrar los ingredientes controvertidos de las listas INCI. Tómate el tiempo de buscar, de informarte, de ser curioso.

Los ingredientes que definitivamente debes evitar en tu rutina de belleza son :

- Siliconas

- Glicoles

- Filtros orgánicos/químicos

- Tintes y pigmentos sintéticos

- Los sulfatos SLS (Sodium lauryl sulfate) y SLES (Sodium laureth sulfate)

- Aceites minerales (que se derivan del petróleo y no de los minerales)


Nos referimos principalmente a los productos que se utilizan a diario, ya que es el efecto cóctel de los ingredientes (acumulación e interacción de ingredientes entre sí, sea cual sea su origen: medio ambiente, cosméticos, alimentos) lo que puede ser peligroso para la salud. Las mujeres llevan una media de 120 ingredientes de origen químico a diario. Entre ellos, los disruptores endocrinos, los alérgenos, los agentes irritantes o comedogénicos, nanomateriales... Por ello, es fundamental elegir productos cosméticos con ingredientes lo más naturales y respetuosos con el medio ambiente y la salud.


3. Ordena tus armarios

Como todos somos iguales y solemos caer en el último tratamiento milagroso que supuestamente va a acabar con esos molestos granos o a solucionar todos nuestros problemas de sequedad capilar, nuestros cajones suelen estar llenos de productos caducados o sin usar. ¿Cómo sabes si tu producto ha caducado? Busca el número en el pequeño tarro abierto en todos los envases. El número corresponde a la fecha de caducidad del producto una vez abierto. El número 9 indica que el producto puede utilizarse durante 9 meses. Después de esta fecha, la fórmula puede haber evolucionado, haberse contaminado con microorganismos indeseables del exterior o haber perdido su eficacia. La idea es, por supuesto, intentar comprar menos productos la próxima vez, pero utilizarlo todo antes de que caduque.



Un pequeño truco: ¡algunos productos pueden tener varios usos! Normalmente, un champú puede utilizarse también como gel de ducha (pero no al revés ;) un aceite vegetal puede hidratar el cuerpo, la cara, las puntas secas y utilizarse como mascarilla para la cara y para el cabello.


4. Deja de lado las ideas preconcebidas sobre los productos ecológicos/BIO

Sí, un producto ecológico certificado será tan eficaz -o incluso más- que un producto convencional. No, un producto certificado como ecológico no necesariamente olerá a aceite esencial de lavanda. La cosmética certificada ha evolucionado mucho en los últimos años, y los resultados están ahí: texturas suaves (incluso sin silicona), fragancias gourmet (¿quién no se enamora del monoi?) y eficacia. A veces sólo hay que utilizar o aplicar el producto de forma diferente, como es el caso de la crema solar mineral certificada como ecológica sin nanopartículas. Hay que extender bien la crema con la palma de la mano y tomarse el tiempo necesario para repartirla uniformemente sobre la superficie de la piel a proteger para obtener un resultado transparente.



5. Compra menos, pero mejor

Los productos certificados como ecológicos por ECOCERT® (etiquetas COSMEBIO® y COSMOS) respetan estatutos específicos en cuanto a la composición de sus fórmulas, la elección de los envases, la comunicación, los lugares de producción... Por tanto, debemos dar prioridad a las marcas certificadas y evitar los grandes reclamos "eco" que a menudo significan “Green washing”. El precio puede ser más elevado (pero no siempre) que el de un producto convencional, pero se puede reducir la cantidad que se utiliza a diario (se suele decir que se puede reducir la cantidad de cualquier producto a la mitad: haga la prueba con su pasta de dientes y su gel de ducha: ¡se lavará igual de bien!) También puedes optar por el Do It Yourself (DIY), pero ten cuidado de no aventurarte en fórmulas demasiado complejas, lo reservamos para productos muy fáciles de hacer (pasta de dientes, desodorante, mascarilla, exfoliante e incluso detergente para productos de limpieza).



6. Adopta esta rutina de belleza para un rostro 100% limpio

Paso 1: Limpiar - limpiar la cara y las manos con un jabón suave de proceso en frío (próximamente en EQ). Utiliza una diadema para recoger tu pelo.

Paso 2: Exfoliar - muchos ingredientes de tu armario pueden ser utilizados para exfoliar tu rostro. El polvo de almendra, el coco rallado y el polvo de avellana son partículas suaves que resultan ideales para la exfoliación del rostro. Elige un aceite o una leche que te guste y estés acostumbrada a utilizar, añade una cucharadita de polvo de almendras, coco rallado o avellanas, y voilá, aplica el exfoliante en tu cara en pequeños círculos, y luego aclara con agua tibia.

Paso 3: Calentar al vapor: pasa una toalla bajo el agua caliente y luego sobre el rostro para abrir los poros y preparar la piel para potenciar la eficacia de la mascarilla y la crema hidratante. Basta con pasar una toallita bajo el agua caliente (¡pero no demasiado caliente!), escurrirla y pasarla por la cara hasta que la toallita se haya enfriado. Repita este proceso 2-3 veces.

Paso 4: Aplicar una mascarilla - estamos tan locos por la mascarilla de arcilla verde/espirulina/higos/leche de coco EQ que no nos cansamos de ella: las mascarillas a base de arcilla son estupendas para desintoxicar la piel, cerrar los poros, controlar el exceso de grasa y eliminar las células muertas de la piel. La espirulina es un potente antioxidante, y la leche EQ de higo y coco aportará suavidad e hidratación. Aquí está la receta de nuestra máscara favorita:

- 60g de arcilla verde

- 1 cucharadita de espirulina en polvo

- 2 cucharadas de leche EQ de higo/coco

Utiliza utensilios de madera o cerámica (cucharas, cuencos) (evita los de metal). Mezclar los ingredientes y aplicar la mascarilla en la cara con los dedos. Dejar actuar de 15 a 20 minutos y después aclarar con agua tibia.

Paso 5: Hidratar - ¡El último paso de tu rutina de belleza es la hidratación! Puedes utilizar un aceite vegetal que se adapte a tu tipo de piel, o recurrir a fórmulas orgánicas certificadas como la Crema Protectora al Cold Cream, el Aceite Maravilloso o la Leche Hidratante EQ.






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